La aplicación clásica del sensor ultrasónico es la Medición de nivel de llenado de líquidos o productos a granel en un depósito. Los sensores detectan sin contacto niveles que van desde unos pocos milímetros hasta 8 metros. Existen sensores ultrasónicos con una o dos salidas de conmutación para la regulación mín./máx. o bien con salida analógica de 0 – 10 V y 4 – 20 mA.
Se dispone también de versiones resistentes a agentes químicos de los sensores ultrasónicos pico+TF, crm+ o hps+.